Con fecha 16 de febrero de 2026 se publicó la Ley N° 21.805, normativa que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (SNAC), estableciendo un nuevo marco jurídico para personas cuidadoras, niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad y personas en situación de dependencia.
La ley constituye una de las reformas sociales más relevantes de los últimos años, ya que por primera vez el ordenamiento jurídico chileno reconoce expresamente que el cuidado no es únicamente una responsabilidad privada o familiar, sino también una responsabilidad social y estatal.
¿Qué establece la nueva ley?
La normativa reconoce:
el derecho a cuidar;
el derecho a ser cuidado;
y el derecho al autocuidado.
Además, crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, cuyo objetivo será coordinar programas, prestaciones y políticas públicas destinadas a apoyar a personas cuidadoras y personas dependientes.
La ley también reconoce formalmente el trabajo de cuidados no remunerados como una labor con función social y económica.
Esto incluye especialmente el trabajo realizado por:
madres;
padres;
familiares cuidadores;
personas que cuidan adultos mayores;
y quienes asumen cuidados permanentes de personas con discapacidad o dependencia.
¿Cómo afecta al derecho laboral?
Aunque la Ley 21.805 no modifica directamente el Código del Trabajo, sí introduce principios que tendrán efectos importantes en relaciones laborales y futuras interpretaciones judiciales.
La normativa obliga a promover:
conciliación entre vida laboral y familiar;
corresponsabilidad parental;
desconexión digital;
prevención de violencia y acoso laboral;
autocuidado de trabajadores y trabajadoras.
Asimismo, el Ministerio del Trabajo deberá impulsar:
mejores condiciones laborales para personas cuidadoras;
formalización del trabajo de cuidados;
capacitación y certificación;
inserción laboral formal de cuidadores.
En la práctica, esta ley podría influir en:
solicitudes de teletrabajo;
adaptaciones de jornada;
tutela laboral;
discriminación por labores de cuidado;
protección de salud mental laboral;
conflictos por compatibilidad entre trabajo y cuidado familiar.
La ley además crea un Registro Nacional de Personas Cuidadoras No Remuneradas, permitiendo reconocimiento formal de dicha calidad.
Impacto en derecho de familia
En materias de familia, el impacto de la ley será aún más relevante.
La normativa fortalece el principio de corresponsabilidad parental y el reconocimiento jurídico del cuidado como función familiar y social.
Esto puede tener efectos directos en causas relativas a:
cuidado personal;
alimentos;
relación directa y regular;
medidas de protección;
violencia intrafamiliar;
compensación económica;
cuidado de adultos mayores;
dependencia severa.
Además, la ley reconoce expresamente la autonomía progresiva de niños, niñas y adolescentes y se coordina con la Ley de Garantías de la Niñez.
En términos prácticos, esto podría influir en:
evaluaciones psicosociales;
informes DAM;
análisis de cargas de cuidado;
distribución de responsabilidades parentales;
y valoración del trabajo doméstico y de crianza en juicios de familia.
Un cambio estructural en la forma de entender los cuidados
La Ley 21.805 no crea nuevos tribunales ni modifica directamente las reglas del Código Civil o del Código del Trabajo. Sin embargo, sí instala un nuevo estándar jurídico y social respecto del cuidado, la dependencia y la corresponsabilidad familiar.
Desde ahora, las labores de cuidado dejan de ser vistas únicamente como una obligación privada y pasan a ser reconocidas como una función social que requiere apoyo institucional, coordinación estatal y protección jurídica.
Probablemente esta ley marcará el inicio de futuras reformas laborales y familiares orientadas a compatibilizar trabajo, crianza, cuidados y vida familiar en Chile.
Paola Ospital R. | Abogada | ospitalabogadas.cl
